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 LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO La Fe Semana 5

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hgo1939
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MensajeTema: LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO La Fe Semana 5   Dom Mayo 19, 2013 8:16 pm

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 5 - Los Viajes De Pablo
Lunes
Leer con oración:
Hch 13:1-4; 15:1-4, 32-41; Gá 1:6-7; 3:1-5; 2 Ti 4:11; Flm 24; 1 P 5:13

“El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios (…).Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.”(Hch 13:44, 49)
El Primer Viaje Ministerial De Pablo
En toda la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento, los escritos de Pablo tienen una posición muy importante. Al ser introducido en la obra del Señor, él estaba sirviendo en la iglesia en Antioquía.
La situación de la iglesia en Antioquía era normal: los líderes eran profetas y oraban en el espíritu; así el Espíritu les indicaba lo que debían hacer (Hch 13:1-2). Cuando Pablo y Bernabé salieron en su primer viaje, los líderes ayunaron, oraron y les impusieron las manos para bendecirlos espiritualmente (v. 3). De esta manera, ambos pudieron ser enviados por el Espíritu Santo (v. 4).
Bernabé y Pablo fueron a la región de Galacia para establecer iglesias en ciudades como Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe (Hch 13:14; 51; 14:6). La manera como Pablo hacía la obra consistía en llevar a las personas al Espíritu (Cfr. Gá 3:2-3). Probablemente él llevaba a las personas a invocar el nombre del Señor (1 Co 1:2). Así, el resultado del primer viaje de Pablo y Bernabé fue excelente. Pese a la gran persecución y sufrimiento, ellos lograron levantar iglesias en Galacia. En el camino de vuelta a Antioquía, pasaron por varias ciudades, fortaleciendo a los discípulos y estableciendo en cada ciudad a los líderes (Hch 14:21-23, 26).
Todo iba muy bien hasta que algunos hermanos provenientes de Jerusalén pasaron por la región de Galacia, instruyendo a los creyentes gentiles a guardar la ley de Moisés y a practicar la circuncisión (Hch 15:1; Cfr. Gá 1:6-7; 2:4; 3:1-5; 4:9-10; 5:2-4, 7-8; 6:13). Como Pablo y Bernabé tuvieron una discusión y contienda no pequeña con ellos, decidieron ir a Jerusalén para tratar el asunto (Hch 15:2-3). Y una vez aclarado, Pablo volvió a Antioquía, acompañado por dos hermanos de Jerusalén, Judas y Silas (v. 27). Pasado algún tiempo, Judas volvió a Jerusalén, pero Silas se quedó en Antioquía (vs. 32-34).
Antes de salir a su segundo viaje ministerial, Pablo tuvo una discusión con Bernabé, pues éste quería llevar a Juan Marcos con ellos, pero Pablo no creía que era justo llevar a alguien que, por causa de los sufrimientos, los había abandonado en medio del primer viaje (15:36-38). Pablo y Bernabé tenían una opinión diferente con relación a Juan Marcos. En esa época Pablo fue muy rígido con relación al joven y no quiso darle otra oportunidad. Puesto que Marcos era sobrino de Bernabé (Cfr. Col 4:10), éste lo llevó a su tierra natal, Chipre (Hch 4:36; 15:39).
Es común que los jóvenes cooperadores cometan errores, pero debemos ser sensibles al Espíritu a fin de darles, o no, otra oportunidad. Años más tarde, Marcos fue perfeccionado y volvió a cooperar con Pablo en sus viajes (2 Ti 4:11; Flm 24) y también con Pedro (1 P 5:13), siendo útil en la obra del ministerio para la predicación del evangelio y la edificación de la iglesia.
Punto Clave:
Hacer la obra de Dios en el espíritu.
Pregunta:
¿Qué ha su coordinación y servicios con otros sido así?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 5 - Los Viajes De Pablo
Martes
Leer con oración:
Hch 15:40; 18:22

“No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.”(Hch 18:9-10)
El Segundo Viaje Ministerial De Pablo
En su segundo viaje, Pablo llevó a Silas, uno de los hermanos principales de Jerusalén (Hch 15:22), que permaneció en Antioquía. Es probable que Silas haya tenido el deseo de seguir a Pablo, pues vio que lo que Pablo hacía era conforme a la dirección del Espíritu.
De esta manera, Pablo, acompañado por Silas, siguió la orientación del Espíritu. Inicialmente ellos pasaban por las ciudades y les entregaban a los hermanos las observaciones hechas por los ancianos y apóstoles en Jerusalén, lo que fortaleció a las iglesias (16:4-5). Luego, después de recorrer Galacia, el Espíritu Santo les impidió predicar la Palabra en Asia, entonces intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no lo permitió; por eso, fueron a Troas (vs. 7-Cool. En ese viaje, los apóstoles fueron uno con la dirección del Espíritu Santo; ellos simplemente obedecieron.
En Troas, Pablo tuvo un sueño en el que un varón macedonio le decía: “Pasa a Macedonia y ayúdanos” (v.9). Esta fue la puerta de entrada del evangelio a Europa. En Macedonia fue levantada la iglesia en varias ciudades, como Filipos y Tesalónica. A continuación, los apóstoles prosiguieron la obra, fueron al norte, y pasaron por Berea hasta llegar a Atenas y, finalmente, a Corinto (17:1). Este viaje estuvo marcado por muchas persecuciones, principalmente por parte de los judíos, pero los apóstoles permanecieron firmes, pues el Señor estaba con ellos y los alentaba (18:9-10). Pablo permaneció en Corinto durante un año y medio (v. 11). Luego, fue a Éfeso, y después concluyó la jornada, yendo a Cesarea y Antioquía, de donde había salido (vs. 19-22).
En Hechos 18:22, leemos: “Habiendo arribado a Cesarea, subió para saludar a la iglesia, y luego descendió a Antioquía”. Al finalizar su segundo viaje, Pablo pasó por Jerusalén. La palabra no registra con detalles lo que Pablo fue a hacer allá o cuánto tiempo permaneció allí, excepto que saludó a la iglesia. El escritor de Hechos, que es Lucas, escribió esto de manera soslayada. Asimismo, escribe que, después que descendió a Antioquía, enseguida comenzó su tercer viaje ministerial, yendo nuevamente en dirección a la región de Galacia y Frigia (v. 23).
Punto Clave:
Seguir la orientación del Espíritu.
Pregunta:
¿Qué caracterizó al segundo viaje ministerial de Pablo y sus compañeros?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 5 - Los Viajes De Pablo
Miércoles
Leer con oración:
1 Co 4:14-15; 5:1-5; 2 Co 2:12-13

“No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.”(1 Co 4:14)
El Tercer Viaje Ministerial De Pablo Y La Primera Carta Escrita A Los Corintios
El tercer viaje ministerial de Pablo fue poco tiempo después del segundo, pues Hechos 18:23 registra que, tras descender a Antioquía “y después de estar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos”. La Palabra no registra cuáles fueron sus compañeros de viaje en esa oportunidad. En ese punto, Lucas, el escritor de Hechos, añade la historia de Apolos (vs. 24-28).
En Hechos 19:1, leemos: “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso”. Encontrando allí a los discípulos, descubrió que ellos sólo habían oído hablar del bautismo de Juan. Entonces, hablándoles de la necesidad de creer en Jesús, los bautizó en el nombre del Señor (vs. 3-5). En Éfeso, Pablo estuvo cerca de tres años (20:31).
Durante este viaje, Pablo fue informado de ciertos problemas existentes en la iglesia en Corinto y les escribió una primera carta tratando estos asuntos (Cfr. 1 Co 1:11;5:1; 7:1; 11:18, 34b). Uno de esos asuntos fue que un hermano había cometido fornicación con su madrastra, y los hermanos responsables de Corinto no trataron ese hecho (5:1-2). Pablo estaba en Éfeso (16:Cool y al recibir esa noticia, se indignó en su interior, pues fue muy duro al escribirles, diciendo que él, aunque estaba ausente en persona, estaba presente en espíritu, y ya había sentenciado al autor de tal infamia, en el nombre del Señor Jesús, para que fuera entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que su espíritu fuera salvo en el Día del Señor Jesús (5:3-5). Después de haber escrito la carta, Pablo quedó esperando la respuesta por medio de Tito (2 Co 2:12-13).
Pablo le escribió a los corintios como un padre a sus hijos (1 Co 4:14-15) y, así como un padre se entristece después de haberle hablado duramente a un hijo, Pablo también se sintió mal por haber pensado que había sido demasiado riguroso al escribir que ese hermano que había cometido fornicación fuera entregado a Satanás para la destrucción de la carne. No tenía paz en su interior, porque estaba preocupado por la reacción de los hermanos en Corinto al leer la carta.
Pablo se pudo sentir aliviado sólo con la llegada de Tito, trayendo las buenas nuevas de que tanto el hermano que había cometido el pecado como los ancianos de la iglesia se habían arrepentido (2 Co 5:6-9).
Punto Clave:
Incomodado por el espíritu.
Pregunta:
¿Ha hecho algo que lo ha incomodado en el espíritu y le hizo perder la paz? ¿Cómo actuó para corregir eso?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 5 - Los Viajes De Pablo
Jueves
Leer con oración:
2 Co 2:1-14; 7:4-16

“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.”(2 Co 7:10)
La Tristeza Produce Arrepentimiento Para Salvación
Cuando la carta fue enviada a Corinto, Pablo no sintió paz en su interior porque sus palabras, entregando al hermano que había cometido fornicación a Satanás, fueron muy duras. Ese sentir prueba que él vivía en el Espíritu. Para que la carta fuera de Éfeso a Corinto, probablemente serían necesarias por lo menos dos semanas. En ese entretiempo, todos los días, él esperaba con gran expectativa la llegada de Tito con alguna noticia de los corintios, de cómo había sido la reacción de ellos al leer la carta. Puesto que él se demoró, Pablo intentó ir por el mismo camino que Tito volvería, con la esperanza de encontrarlo. Con el corazón compungido, preocupado, Pablo fue a Troas y después navegó por el Mar Egeo hasta llegar a Filipos, en la provincia de Macedonia, donde se encontró con Tito (2 Co 2:12-13).
Al encontrarse con Tito, Pablo se sintió aliviado cuando éste le trajo la noticia de que tanto los hermanos de la iglesia en Corinto, como los hermanos responsables de la iglesia y el hermano que cometió el pecado se habían arrepentido. Ese era su objetivo al escribir unas palabras tan ásperas en Primera de Corintios. Pablo fue consolado por Dios, quien consuela a los abatidos, pues Tito también le trajo noticias de cómo los hermanos de Corinto manifestaban añoranza por el apóstol, lloraron y velaban por él. Así, Pablo se alegró. Él sabía que la primera carta había causado tristeza en los hermanos, pero no se arrepentía por eso, porque la tristeza fue por poco tiempo y también ya se había arrepentido antes porque pensaba que podía haber sido muy duro (2 Co 2:5-9; 7:11-13).
El hermano que cometió el pecado no le causó tristeza sólo a Pablo, sino a todos los hermanos de Corinto. Pero, ya que él se había arrepentido, los hermanos debían perdonarlo y confortarlo, para que éste no fuera consumido por una excesiva tristeza y ellos también confirmaran al hermano el amor que le tenían (2:10).
Pablo se alegró no porque los corintios se hubieran entristecido, sino porque se entristecieron para arrepentimiento, pues fueron contristados según Dios (7:9-10). Por medio de esa situación, todos se arrepintieron cabalmente, pues también vieron el amor y la desesperación de Pablo por ellos. El arrepentimiento de ellos no fue liviano; antes, ellos lo tomaron muy en serio delante del Señor, y eso produjo salvación. ¡Gracias al Señor!
Punto Clave:
Un arrepentimiento cabal.
Pregunta:
¿Ha tenido la experiencia de ser entristecido según Dios y eso ha producido en usted un genuino arrepentimiento y, por consiguiente, vida?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 5 - Los Viajes De Pablo
Viernes
Leer con oración:
2 Co 8:1-4; 11:9; Fil 4:10, 15-16

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”(Fil 4:19)
La Gracia De Ofrendar
En Primera de Corintios 16:2, Pablo instruyó a los hermanos acerca de las ofrendas de riquezas materiales: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”. Esas ofrendas no se hacían necesariamente en moneda corriente, sino en bienes materiales.
Ofrendar es una gracia. Cuando las iglesias de Macedonia oyeron que Pablo estaba recolectando ofrendas para las iglesias de Acaya, también quisieron participar. Pablo llama a eso “la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia”. Los hermanos macedonios, en gran prueba de tribulación, manifestaron abundancia de gozo y pese a su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad, pues ellos dieron conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, mostrando solicitud, pidiendo a los apóstoles, con muchos ruegos, la gracia de participar en el servicio para los santos (2 Co 8:1-4).
Pablo testificó a los corintios que él mismo recibió la provisión de parte de las iglesias de Macedonia: “Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso” (11:9).
La iglesia en Filipos estaba ubicada en Macedonia, y a los filipenses Pablo les escribió: “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad” (Fil 4:10). Aquí Pablo le agradece a los filipenses por la provisión que ellos acababan de mandarle y luego, dice: “Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades” (vs. 15-16). Por tanto, esta era la tercera vez que los filipenses cooperaban con el evangelio, ofrendando para suplir las necesidades de los apóstoles.
Ofrendar es una gracia que viene por el don concedido por el Espíritu Santo. Siempre que ofrendamos, estamos ejercitando este don. Mientras más lo ejercitamos, más gracia recibimos, y con esto el don puede llegar a convertirse en un ministerio. Esperamos que se levanten más ministros a fin de suplir la obra del Señor. No estamos diciendo que la obra necesita dinero, sino que, por amor a los santos, los cooperadores los incentivan a ofrendar, para que el don de ofrendar llegue a ser el ministerio de ofrendar, y los santos se conviertan en ministros de riquezas materiales.
Punto Clave:
La gracia de dar.
Pregunta:
¿Ha ejercitado su don de ofrendar, para que se convierta en un ministerio de ofrendas?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 5 - Los Viajes De Pablo
Sábado
Leer con oración:
Hch 21:17; 28:14

“A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.”(Hch 23:11)
El Final Del Tercer Viaje Ministerial De Pablo, Su Encarcelamiento Y Su Cuarto Viaje
Al final de su tercer viaje ministerial, Pablo decidió ir a Jerusalén y llevar a los santos allí una ofrenda levantada entre los gentiles. Al llegar a Jerusalén, Pablo dio testimonio de lo que el Señor había hecho por medio de él y de sus compañeros entre los gentiles. Los hermanos allí dieron gloria a Dios por eso y en seguida le dijeron: “Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley. Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres” (Hch 21:20-21). Entonces le propusieron que hiciera un voto de nazareato para probar que él mismo guardaba la ley (vs. 23-25).
En ese momento, Pablo fue subyugado por la atmósfera religiosa que imperaba entre los santos en Jerusalén y aceptó hacer el voto. Sin embargo, cuando estaban por finalizar los siete días y Pablo se preparaba para ofrecer los sacrificios según la ley de Moisés, el Señor intervino: unos judíos provenientes de Asia lo vieron en el templo y alborotaron a la multitud de tal forma que las personas querían matarlo. Al comandante de la guardia le fue comunicado esto y, yendo al templo con los soldados, apresó a Pablo (vs. 27-36).
Si Pablo hubiera cumplido el voto, todo lo que él mismo había predicado en relación a la economía neotestamentaria de Dios habría sido arruinado. Con esa situación y la prisión de Pablo, podemos decir que su ministerio de edificar personalmente las iglesias fue interrumpido. Pero, gracias al Señor, Dios aún quería usarlo, porque lo había escogido para llevar el evangelio no sólo a los gentiles, sino también delante de reyes (Hch 9:15).
Ya que los judíos tenían la intención de armarle una emboscada a Pablo, el comandante lo envió a Cesarea, donde pasó dos años. Allí Pablo fue acusado por los judíos y pudo hacer su defensa, siendo oído por Félix, el gobernador romano, más tarde por su sucesor, Festo, y hasta por el rey Agripa (Hch 24-26). En vista de que no tenía un juicio justo, pues el gobernador Félix esperaba recibir algo de dinero de su parte y Festo quería asegurar el apoyo de los judíos, Pablo apeló a César y así fue como lo enviaron a Roma (24:25, 27; 25:9-12).
Pablo fue enviado junto con otros prisioneros (27:1). Fue un viaje muy difícil, pues hubo grandes tempestades, el tiempo no era propicio para navegar y la nave naufragó. Aunque Pablo era un prisionero, en realidad él reinó sobre toda la situación: el Señor se le apareció y lo alentó diciéndole que era necesario que compareciera delante de César (vs. 21-25). Con el estímulo de Pablo, todos los que estaban en la nave se salvaron y fueron a parar a una isla llamada Malta (28:1). Una vez que estaban en la isla, Pablo no sólo sobrevivió, sino que también oró por varios habitantes de la isla que estaban enfermos, y el Señor los sanó (vs. 3-9).
Incluso estando en una situación tan negativa, el Señor se manifestó por medio de Pablo. Así, de esa manera gloriosa, él siguió su camino atravesando el Mediterráneo hasta Roma.
Punto Clave:
La providencia divina.
Pregunta:
¿De qué modo el encarcelamiento de Pablo cooperó para cumplir lo que el Señor le había hablado con respecto a que él sería un instrumento escogido?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 5 - Los Viajes De Pablo
Domingo
Leer con oración:
Ef 3:1; Fil 1:7; Col 4:10; 1 Ts 3:1-2, 5; Flm 9

“Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios.”(Col 1:24-25)
El Ministerio De Pablo Después De Su Aprisionamiento
Una vez estando preso, Pablo ya no pudo visitar a las iglesias ni cuidar de la edificación del Cuerpo de Cristo personalmente, pero había parte de su ministerio que aún le quedaba por cumplir: su ministerio epistolar (Col 1:24-25).
En Gálatas 1:17, Pablo dice que después que Cristo se revelara a él, había ido a las regiones de Arabia antes de volver a Tarso, su tierra natal. En Segunda de Corintios12:2-4, él afirma: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”. Aunque no lo deja claro, ese “hombre” es él mismo. Creemos que esa revelación la obtuvo en las regiones de Arabia y es concerniente a la economía neotestamentaria de Dios, la cual él aún no había podido registrar en sus cartas.
Hasta ser aprisionado, durante su ministerio edificador, Pablo había escrito seis libros: Gálatas, Primera y Segunda de Corintios, Primera y Segunda Tesalonicenses y Romanos, pero había muchas revelaciones que no habían sido escritas. Le faltaba escribir ocho libros muy importantes, como Efesios, Colosenses y Filipenses – estos, juntamente con Gálatas, contienen la base de la economía neotestamentaria de Dios –, y además, Primera y Segunda Timoteo, Tito, Filemón y Hebreos1. Por ese motivo, Dios le preservó la vida. Tras su encarcelamiento en Roma, incluyendo los viajes que hizo mientras esperaba ser juzgado, tuvo el tiempo y el sosiego necesario para cumplir esa comisión.
En la prisión domiciliaria en Roma, él escribió cuatro libros: Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón. Mientras esperaba su juicio, Pablo hizo algunos viajes, visitando las iglesias. En ese periodo, él nuevamente pasó por Éfeso y dejó allí a su joven cooperador Timoteo para que exhortara a algunos hermanos a no enseñar cosas diferentes y a no ocuparse de fábulas y genealogías interminables, que más bien promueven discusiones que la economía, o el dispensar de Dios en la fe (1 Ti 1:3-4). Su primera Epístola a Timoteo fue probablemente escrita en Macedonia (v. 3). Después de eso, él escribió una carta a su cooperador Tito, posiblemente cuando estaba en Nicópolis (Tit 3:12). Luego, Pablo fue nuevamente encarcelado. En ese periodo, él escribió Hebreos y su Segunda Epístola a Timoteo.
Alabado sea el Señor por Su soberana providencia y Su cuidado por la Palabra y por el Cuerpo. Sin esos escritos posteriores de Pablo, la Biblia no estaría completa como está hoy y no tendríamos toda la revelación que el Señor nos quería transmitir. Aunque Él ha usado a hombres con fallas y deficiencias, les proveyó la visión y los cuidó para que cumplieran la comisión de transmitirnos Su palabra. Hoy tenemos en las manos este libro maravilloso, gracias a personas como Pablo, que dieron la vida por el Señor y Su propósito. Por medio de Su palabra, podemos disfrutar el Espíritu y la vida, y ser alimentados e iluminados.
¡Aleluya!
1 Pese a que el nombre del autor del libro de Hebreos no es mencionado, se cree que fue Pablo quien lo escribió.
Punto Clave:
El cumplimiento del ministerio epistolar de Pablo.
Pregunta:
¿Por qué motivo Dios le preservó la vida a Pablo en Jerusalén?

Dong Yu Lan
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LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO La Fe Semana 5
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