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 ANDAR EN AMOR - SEAMANA 6

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hgo1939
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MensajeTema: ANDAR EN AMOR - SEAMANA 6   Sáb Jul 20, 2013 8:56 pm

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
Andar En Amor
Semana 6 - Practicar La Verdad
Lunes
Leer con oración:
Mt 7:24-25; 1 Ti 1:3-7; 2 Ti 1:15; 4:7, 10, 16

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”(Mi 6:Cool
Conocer La Verdad Y Practicarla
Cuando el Señor llamó al apóstol Pablo, Su intención era encomendarle que transmitiera las visiones y revelaciones que había recibido acerca de la economía neotestamentaria. Así, al recibir el evangelio, muchas personas creerían en el Señor y darían origen a muchas iglesias en varios lugares. Sin embargo, a pesar de todo el esfuerzo de Pablo, él no logró alcanzar el objetivo final de su ministerio edificador de las iglesias, pues muchas de ellas se desviaron de sus enseñanzas.
En Primera de Timoteo 1:3-7 leemos: “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman”.
En este punto vemos que, al final de su ministerio, Pablo reprendía a ciertas personas de la iglesia en Éfeso, donde invirtió mucho tiempo durante su tercer viaje, por haberse desviado del servicio a Dios en la fe. La esfera de las Iglesias en Asia en aquel tiempo era negativa, pues los hermanos no vivían en el espíritu, sino que discutían sobre doctrinas y otros asuntos, y como consecuencia surgieron conflictos por causa de su vida del alma entre ellos; lo que finalmente, los llevó a desviarse de la economía neotestamentaria de Dios.
Aunque, personalmente, Pablo terminó su carrera (2 Ti 4:7), al final de su vida muchas iglesias se apartaron de él, al punto de que todos los de Asia lo abandonaron (1:15a). Aunque él recibió mucha revelación del Espíritu, al terminar su carrera enfrentó muchas dificultades, teniendo que tratar con su aprisionamiento, la degradación de las iglesias y el abandono por algunos de sus cooperadores (1:15b; 4:10, 16).
Pablo recibió y transmitió fielmente todas las visiones y revelaciones que había recibido del Espíritu, no obstante, no logró ayudar a los hermanos a practicar el contenido de tales verdades, pues ellos sólo se ocuparon de obtener más conocimiento. Incluso hoy, muchos cristianos buscan sólo el conocimiento de las verdades, siendo negligentes con el deber de practicar la justicia de Dios (Mi 6:Cool, es decir, de hacer lo que Él determinó.
Agradecemos a Dios por las revelaciones que nos fueron transmitidas por Pablo en su ministerio epistolar. Sin embargo, debemos tener cuidado para no hacer énfasis en el simple conocimiento de las verdades y sólo transmitirlas a otros (2 Ti 2:2). Por una parte, enseñar y transmitir las verdades son cosas muy importantes, pues necesitamos conocer la verdad para ser libres (Jn 8:32). Pese a ello, no es bueno cuando enfatizamos demasiado el conocimiento de las verdades, deteniéndonos en la esfera de la mente.
El Señor desea que Su palabra produzca una reacción práctica en nosotros (Mt 7:24-25). Por eso debemos aprender lecciones con estas advertencias, porque, si sólo le damos atención al conocimiento y a las doctrinas, ciertamente terminaremos alejándonos de la revelación divina, siendo negligentes a la voluntad de Dios.
Punto Clave:
Recibir la revelación y practicarla.
Pregunta:
¿Por qué las iglesias no practicaron la revelación que habían recibido?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
Andar En Amor
Semana 6 - Practicar La Verdad
Martes
Leer con oración:
Mt 4:18-22; Mr 3:17; 10:35-45; Lc 9:54-55; Ap 2:4

“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras.”(Ap 2:5a)
Volver Al Principio Y Practicar La Palabra
Agradecemos al Señor, porque, además de revelarnos Su voluntad, también nos ha iluminado para ver nuestra condición y ha abierto nuestros ojos para no estacionarnos en el simple conocimiento de la Palabra, sino avanzar hacia la práctica.
Juan recibió las visiones y revelaciones que registró cuando estaba exiliado en la isla de Patmos. Muchos cristianos y varios apóstoles fueron martirizados en aquella época, pero Dios permitió que Juan fuera salvado, paradójicamente, al ser apresado y exiliado. Así, veinte años después, tras haber recibido las visiones registradas en Apocalipsis, Juan fue liberado y, conforme a lo que nos muestra la historia de la iglesia, luego se fue a Éfeso, a fin de ayudar a la iglesia en aquella ciudad.
Los efesios se quedaron atados durante mucho tiempo al simple conocimiento y análisis de las verdades, por eso dejaron el primer amor (Ap 2:4). Sin embargo, con la llegada de Juan, ellos comenzaron a ser ayudados por su ministerio de Espíritu y vida. Él los ayudó principalmente a volver al principio y a practicar las palabras que habían recibido al comienzo, a través del apóstol Pablo. De esa manera, por medio del ministerio de Juan los efesios fueron introducidos en la esfera del Espíritu, pasaron a practicar la Palabra y a llenarse de vida, sirviéndose los unos a los otros.
En el pasado, nosotros también le dábamos mucha atención al simple conocimiento de las verdades, lo que generaba mucho orgullo y disensiones. Por la misericordia divina, nos arrepentimos y mediante el ministerio de Espíritu y vida del apóstol Juan, nuestra meta ahora es aplicar la Palabra a nuestra experiencia, practicándola en nuestro diario vivir. ¡Aleluya!
A través de la Palabra podemos ver que Juan fue realmente transformado. Podemos percibir esto al considerar sus actitudes cuando aún era un joven. Desde el principio, Juan no ocupaba una posición destacada. Él fue el cuarto discípulo llamado por el Señor (Mt 4:18-22). Juan y Jacobo, su hermano, eran conocidos como los hijos del trueno (Mr 3:17), y hasta fueron reprendidos y corregidos por el Señor por su impetuosidad e intención de tener un lugar destacado entre los demás (Lc 9:54-55; Mr 10:35-45).
Además, en los relatos de Hechos vemos a Juan más oculto, siempre acompañando a Pedro en sus viajes. Él no asumía una postura de liderazgo, sino que estaba dando siempre soporte a los que lideraban a la iglesia. En ese periodo en que seguía a Pedro, Juan ciertamente aprendió muchas lecciones con las experiencias y, principalmente, con los errores de Pedro.
El mismo Señor, que trabajó gradualmente en Juan, también desea convertirnos en personas útiles a Él, pero, para eso, necesitamos vaciarnos y humillarnos en Su presencia, a fin de servir a todos nuestros hermanos en Cristo.
Punto Clave:
El Señor desea hacernos útiles a Él, por eso trabaja en nosotros.
Pregunta:
¿Cómo ayudó Juan a los efesios para que fueran restaurados?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
Andar En Amor
Semana 6 - Practicar La Verdad
Miércoles
Leer con oración:
Mr 10:35-41; Hch 3:1, 3; 4:13, 19; 8:14

“El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”(Mt 23:11-12)
Las Lecciones Aprendidas Por Juan
Cuando consideramos la experiencia del apóstol Juan, percibimos que el camino para realizar la obra del Espíritu es vaciarnos de nosotros mismos, librándonos de la soberbia y el orgullo, así como también de toda la presunción y la arrogancia. Debemos ver que sólo somos canales por medio de los cuales el Espíritu puede fluir, e instrumentos por los cuales Él puede hacer Su obra.
El gran impedimento para ser verdaderamente útiles a Dios es nuestra constitución natural. Una de las características del hombre natural, es decir, de quien vive según la vida del alma, es la búsqueda por la primacía, de ser el mayor entre los demás. En los evangelios percibimos que Juan también tenía esas características (Mr 10:35-41). En cambio, en el libro de Hechos, Juan no aparece más como el primero, sino como el segundo, siempre siguiendo y apoyando a alguien (Hch 3:1, 3; 4:13, 19; 8:14). Entonces, después de que Pablo y Pedro fueron martirizados, para completar Su obra en Juan, Dios aún usó el tiempo de su aprisionamiento y exilio en Patmos para trabajar en él. Por amor al Señor, Juan se negó a sí mismo y permitió que la vida de Dios lo transformara, sus características naturales.
De la misma manera, el Señor desea usar a Sus hijos en Su obra y espera que aprovechen las oportunidades para crecer en la vida divina. El problema es que muchos hijos de Dios tropiezan con el orgullo y la soberbia, por pensar que ya poseen el crecimiento suficiente. Otros se enojan cuando se sienten dejados de lado, por no ser llamados para realizar algún servicio o para participar de alguna decisión.
Todas esas situaciones permitidas por el Señor son para que vislumbremos nuestra condición real, nos arrepintamos y recibamos más de Su vida. Así como antes de ejercer el liderazgo, el apóstol Juan aprendió, primeramente, a servir con aquellos que estaban en la delantera, igualmente, antes de liderar, necesitamos aprender la obediencia, la humildad y a servir por amor.
Juan también aprendió lecciones con las experiencias positivas y negativas de los otros. En su evangelio, cuando registraba los momentos en que el Señor advertía y reprendía a Pedro, Juan guardaba estas lecciones en su corazón. En Juan 21:18, por ejemplo, cuando el Señor dirigió aquellas palabras a Pedro, él estaba a su lado y ciertamente aplicó aquellas palabras en su vida.
Aunque el Señor es paciente con nosotros, Él anhela concluir Su obra en nosotros. Sin embargo, nuestro corazón es muy duro, y muchas veces no nos rendimos ante el trabajar del Señor. Por esta razón, no podemos dejar de aprender todas las lecciones que Él desea darnos, tanto en nuestra experiencia personal como en la experiencia de los demás hermanos. Así, cuando consideramos la experiencia de algún hermano, no debemos criticarlo, tampoco despreciar su sufrimiento, sino debemos ser sabios, buscando entender lo que el Señor desea hablar con nosotros en situaciones como esas.
Juan fue preparado por el Señor para ser útil a Él en su madurez. Alabamos al Señor porque hoy, en la vida de la iglesia, estamos en el proceso de preparación, de constante perfeccionamiento para ser vasos útiles en Sus manos. Si permitimos el trabajar del Señor en nuestra vida hoy, en Su venida, estaremos preparados para gobernar con Él en el mundo venidero.
Punto Clave:
Aprender de la experiencia ajena acelera el trabajar de Dios en nosotros.
Pregunta:
¿Por qué, antes de liderar, necesitamos aprender la obediencia y a servir con amor?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
Andar En Amor
Semana 6 - Practicar La Verdad
Jueves
Leer con oración:
Sal 133:1-3; 1 Jn 2:7; 2 Jn 5

“Mejores son dos que uno (…). Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (Ec 4:9a, 10). “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia.”(Ap 1:9a)
Coordinación, Compañerismo, Unidad Y Amor
Por medio de Juan también aprendimos que la obra de Dios es colectiva. No debemos servir al Señor aisladamente, sino en comunión y unidad con los demás hermanos. En un cuerpo, todos los miembros son importantes, pues cada uno tiene su función. Por tanto, el Cuerpo de Cristo es edificado a través de la justa cooperación de cada miembro.
Como ya vimos, en Juan 21:18 el Señor le dijo a Pedro: “De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras”. Por medio de esas palabras Juan igualmente aprendió que, cuando maduramos espiritualmente, somos restringidos por la voluntad de Dios, y no hacemos más las cosas según nuestra voluntad natural.
Otra lección que aprendemos de Juan es que debemos tener compañeros para que sirvan con nosotros (Ap 1:9). Por un lado, debemos cooperar con los hermanos, y por otro debemos abrirnos para recibir la ayuda de aquellos que sirven a nuestro lado. Por eso no debemos cerrarnos para aquellos que el Señor llame para cooperar con nosotros en Su obra. Asimismo, también necesitamos tener compañeros espirituales, hermanos que pueden cooperar con nosotros en nuestro servicio, a fin de aprender a ser mutuamente restringidos y estar siempre en coordinación los unos con los otros.
Muchas veces dejamos de ser bendecidos por querer servir solos al Señor o por querer que nuestra voluntad prevalezca. La vida del Señor es dispensada y Su bendición es enviada cuando servimos en unidad con los hermanos (Sal 133:1-3). Así, mantenemos el fuego del Espíritu encendido en nuestro interior, purificando nuestra alma y transformándonos, conformándonos a la imagen del Hijo. Experimentar la transformación mediante el fuego purificador del Espíritu fue otra lección que Juan aprendió por servir al lado de Pedro.
Después de haber aprendido todas esas lecciones, Juan maduró y así llegó a ser apto para ayudar a las iglesias de Asia, especialmente a la iglesia en Éfeso. Pese a que tenía una edad avanzada, aproximadamente 90 años, Juan fue usado por Dios para restaurar a las iglesias a la condición deseada por Él. En Éfeso, Juan pudo hablar con amor y autoridad, pues había experimentado el trabajar de Dios y practicado Sus palabras.
Juan no enfatizaba las enseñanzas doctrinales, tampoco pretendía hablar de cosas nuevas. Su única enseñanza era la práctica de las palabras que ya habían sido proferidas por el Señor por medio de Sus siervos, los apóstoles que precedieron a Juan en el liderazgo de la obra. Es por eso que escribe: “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio” (1 Jn 2:7).
Continuando en Segunda de Juan 5, leemos: “Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros”. En esta porción vemos nuevamente a Juan reforzando lo que ya había sido enseñado en el pasado, mostrándonos que lo más importante no es concebir nuevas doctrinas o enseñanzas, sino sólo practicar aquello que recibimos, a fin de manifestar el amor de Dios.
Punto Clave:
Servir en unidad con los hermanos mantiene nuestro espíritu encendido.
Pregunta:
¿Por qué Juan estaba apto para ayudar a la iglesia en Éfeso?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
Andar En Amor
Semana 6 - Practicar La Verdad
Viernes
Leer con oración:
Jn 6:63; 7:37-39; 13:17; Ef 4:12

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.”(Ef 1:13)
Las Palabras De Pablo Aplicadas Por El Ministerio De Juan
Así como el Señor en el pasado les concedió a las iglesias de Asia la oportunidad de ser restauradas por medio del ministerio de Juan, hoy Él también nos concede la oportunidad de ser restaurados por este ministerio. En Su infinita gracia el Señor nos ha proporcionado diversas herramientas útiles para nuestro desarrollo espiritual, mediante la predicación del evangelio del reino en las sucursales del BooKafé, en las tiendas de oración y en las salidas colectivas los fines de semana.
En esta esfera de consagración y santificación en favor del evangelio, Él nos transforma y conforma a Su imagen. Para ello, siempre necesitamos vaciarnos, buscando tener un corazón sencillo para comprender la dirección del Espíritu y realizar Su voluntad.
A medida que nos metemos en esta esfera espiritual, de contactar a las personas, anunciándoles el evangelio del reino, nuestro vivir de la iglesia es intensificado. La luz divina brilla cada vez más y expone en nuestro corazón todas las cosas que desagradan al Señor. Entonces frente a Él, confesamos nuestra verdadera condición y nos arrepentimos de esas cosas. De este modo, la vida divina crece en nosotros. Esta es la verdadera vida de la iglesia, una esfera en la cual el Espíritu tiene total libertad para actuar en nosotros, iluminándonos y purificándonos por medio de Su fuego santificador.
Igualmente, tenemos la oportunidad de consagrar al Señor un tiempo para ser perfeccionados en el CEPPEV (Centro de Perfeccionamiento para la Propagación del Evangelio). Por medio del perfeccionamiento somos actualizados con respecto a cómo el Señor desea que avancemos hoy, para realizar la obra del ministerio (Ef 4:12). Por esa razón, el Señor siempre nos está hablando sobre la importancia de ejercitar nuestro espíritu, invocando Su nombre, orando y rumiando Su palabra, hablando y cantando himnos espirituales, todo con el propósito de llenarnos del Espíritu, salir a predicar el evangelio y distribuir los libros espirituales que ayudan a las personas a crecer en vida.
Lamentablemente, la voluntad de Dios encuentra obstáculos en nosotros, por causa de nuestra resistencia y de la dureza de nuestro corazón, causada por nuestro orgullo, conceptos y tradiciones. Por causa del ego, la vida del alma, algunos hermanos no quieren ser perfeccionados, porque creen que necesitan cosas nuevas para expandir su conocimiento doctrinal y destacarse entre los demás.
No obstante, el Señor nos ha mostrado que Sus palabras son Espíritu y vida (Jn 6:63) y fueron habladas para que las practiquemos (13:17). Juan recibió esas palabras y este encargo en el espíritu, por eso, pudo ayudar a la iglesia en Éfeso a arrepentirse y volver a practicar las primeras obras, por medio de invocar el nombre del Señor y andar en la verdad, al tomar la Palabra en oración y practicarla en el espíritu.
En realidad, las enseñanzas de Juan no eran nuevas, pues podían ser encontradas en la epístola que Pablo les escribió a los efesios cuando les advierte a andar como es digno de la vocación con que habían sido llamados, es decir, a andar en la gracia, en la verdad, en amor, en la luz y en el espíritu (Ef 4:1, 7, 17, 21; 5:2, 8, 15-20).
Otro ejemplo de eso está en Juan 7:37-39, cuando el Señor habla del río de agua viva que correría del interior de aquellos que creen en Él. Juan añadió una nota diciendo que el Señor se refería al Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él. Esto nos hace recordar lo que Pablo ya había dicho cuando escribió que, después de haber creído en el Señor, fuimos sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Ef 1:13).
Frente a esto, vemos que Juan no enfatizaba nuevas doctrinas y enseñanzas, sólo confirmaba, a través de las palabras del mismo Señor, que todo lo que había sido escrito por los apóstoles no debía ser analizado y discutido, sino practicado.
Punto Clave:
Echar mano a todas las herramientas y oportunidades que el Señor nos da.
Pregunta:
¿Cuáles son las enseñanzas destacadas por Juan de la Epístola de Pablo a los Efesios?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
Andar En Amor
Semana 6 - Practicar La Verdad
Sábado
Leer con oración:
Jn 1:4, 14; 5:39-40; 1 Jn 1:1-3; Ef 1:5, 7, 13-14

“No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Co 3:5-6). “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”(Jn 6:63)
Practicar La Verdad Por Medio Del Ministerio De Espíritu Y Vida De Juan
Por medio del Evangelio de Juan, percibimos que su ministerio es de Espíritu y vida. En varios capítulos él destaca ese aspecto. En Juan 3:6 leemos: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. Además de esas palabras, él también registró: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Jn 5:39-40). Por otra parte, en Juan 6:63 él destaca las palabras dichas por el Señor mismo: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”.
En su madurez, el ministerio de Juan estaba centrado en el Espíritu y en la vida. Él no enfatizaba las verdades o el conocimiento doctrinal, sino el Espíritu y la vida que están contenidos en la Palabra, el Verbo de vida (1 Jn 1:1-3). Aparte de crear todas las cosas, Juan escribe que la vida estaba en el Verbo, y esa vida era la luz de los hombres (Jn 1:4). Entonces, el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de realidad (v. 14). Juan absorbió esa revelación y ayudó a los efesios no sólo a comprenderla, sino a disfrutarla y aplicarla.
A través del ministerio de Espíritu y vida, disfrutamos de las bendiciones descritas en Efesios 1, la bendición del Padre, la bendición del Hijo y la bendición del Espíritu. Nos regocijamos con el hecho de haber sido predestinados por el Padre para ser Sus hijos (Ef 1:5), alabamos al Hijo por habernos redimido según las riquezas de Su gracia (v. 7), y glorificamos al Espíritu por garantizar nuestra herencia en Dios (vs. 13-14). Tales revelaciones no nos fueron dadas para que nos constituyamos de conocimiento y doctrinas; al contrario, son para nuestro disfrute y alegría en el Espíritu Santo. ¡Aleluya!
Por eso para nosotros es un gran privilegio tener la oportunidad de vivir la vida de la iglesia, conforme a este ministerio de Espíritu y vida. Damos gracias al Señor por las revelaciones presentadas por Pablo en el libro de Efesios y por la gran contribución dada por Juan, que por medio de su ministerio, nos ayuda a vivir la realidad de esas revelaciones. Así nos volvemos sensibles a la dirección del Espíritu, que nos habilita para realizar Su obra, apresurando la venida del Señor y la manifestación de Su reino.
Punto Clave:
La Palabra no es para llenarnos de conocimiento, sino de Espíritu y vida.
Pregunta:
¿Por qué el ministerio de Juan es tan importante para apresurar la venida del Señor?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
Andar En Amor
Semana 6 - Practicar La Verdad
Domingo
Leer con oración:
Jn 15:12; 2 P 1:5-7; 1 Jn 3:16; 4:7

“No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.”(3 Jn 4)
Practicar La Verdad Y Expresar El Amor De Dios, Predicando El Evangelio
El Señor nos despertó para que comprendiéramos el ministerio de Juan en su madurez. Por eso hoy vivimos buscando practicar la palabra del Señor, Su revelación neotestamentaria, por medio de Su Espíritu y de la vida.
Percibimos que el simple hecho de conocer las verdades no es suficiente para edificar el Cuerpo de Cristo. La única manera de realizar esta edificación es a través del ejercicio de los dones de cada miembro, permaneciendo arraigados y cimentados en el amor del Señor. En esta esfera, la vida de Dios puede crecer en nosotros y expandirse por toda la tierra, alcanzando todos los lugares.
Para tener la oportunidad de practicar estas palabras, el Señor nos puso en la vida de la iglesia y nos confió herramientas que nos ayudan a ejercitar nuestros dones. De este modo, desarrollamos nuestro ministerio y cooperamos con la edificación de la iglesia y con la venida del Señor.
En Tercera de Juan 5-8 leemos: “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad”.
Por tanto, cuando los hermanos que están siendo perfeccionados en el CEPPEV lleguen a nuestra ciudad, debemos recibirlos, ayudarlos en sus necesidades y orar por ellos. Asimismo, las iglesias deben proporcionarles apoyo a los colportores, orando y cooperando con ellos en esa comisión. Igualmente, necesitamos rogarle al Señor que nos dé los recursos financieros para ofrendar para estos hermanos y para las necesidades de la obra, a fin de que lleguemos a ser participantes de esta gracia.
Cuando vivimos la realidad de la vida de la iglesia, practicando la verdad, el amor de Dios es producido en nuestro interior. Pedro desarrolló este asunto en su segunda epístola, cuando nos presenta la fe como una semilla plantada en nosotros, que se desarrolla hasta que, el amor de Dios, el amor ágape, surja en nosotros (2 P 1:5-7). Juan también escribió sobre el amor de Dios, mostrándonos que Dios es amor y que todo aquel que ama es nacido de Dios (1 Jn 4:7). Además nos muestra que Dios amó al mundo de tal manera que dio a Su Hijo unigénito (Jn 3:16) y que nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos (1 Jn 3:16). Este es el mandamiento dejado por el Señor: que nos amemos los unos a los otros (Jn 15:12). Cuando amamos al Señor, también amamos a las personas por quienes Él murió. De ese modo, cuando predicamos el evangelio, expresamos el amor del Señor.
Por eso no podemos perder ninguna oportunidad. Seamos sabios, redimiendo nuestro tiempo y sirviendo al Señor. Él nos dio instrumentos tales como el BooKafé, el cual es un lugar donde podemos encontrar a personas que están sedientas por la palabra de Dios. En este ambiente podemos tener comunión con esas personas, orando y dejando fluir el amor de Dios, presentándoles los diversos
libros espirituales que las ayudarán a crecer en la Fe. Aunque tenemos que realizar nuestras actividades diarias, podemos apartar un tiempo, durante la mañana, la tarde o la noche, para ir a un BooKafé y así tener comunión con los hermanos y predicarles el evangelio a las personas. Muchos hermanos se han consagrado para servir en el BooKafé de sus ciudades, incluso en el exterior, y el Señor nos ha dado innumerables experiencias maravillosas. Aparte del BooKafé, tenemos el CEPPEV, donde también podemos consagrar un periodo de nuestro tiempo, un día o un fin de semana, para ser perfeccionados y convertirnos en colportores. De esta manera, podremos ser aquellos que practican la verdad y alegran al Señor (3 Jn 4).
Punto Clave:
Cuando practicamos la verdad, el amor de Dios es producido en nosotros.
Pregunta:
¿De qué modo práctico podemos ser útiles al Señor en Su obra?
¡Jesus es el Señor!
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