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 La Práctica De La Verdad Semana 5 -

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hgo1939
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MensajeTema: La Práctica De La Verdad Semana 5 -   Lun Sep 09, 2013 12:59 am

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Práctica De La Verdad
Semana 5 - La Verdad En El Ministerio De Pablo
Lunes
Leer con oración:
Hch 7:58-60; 8:1-3; 9:1-2; 22:3, 16-18; Gá 1:14; Fil 3:5-6

“Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles.”(Gá 1:15-16a)
El Poder Transformador De La Vida De Dios
Esta semana nos sumergiremos más en las revelaciones presentadas por Pablo en su ministerio. Sin embargo, antes es importante ver la persona de Pablo, su historial judaizante, la operación del Espíritu en su vida, las revelaciones recibidas, las experiencias vividas en sus viajes ministeriales, así como también el cuidado que les proporcionaba a las iglesias.
Pablo, anteriormente llamado Saulo, era un joven celoso de las tradiciones de sus padres, aventajaba a muchos de sus contemporáneos (Gá 1:14), pues fue instruido a los pies de Gamaliel (Hch 22:3), uno de los principales fariseos de aquella época. En Hechos vemos que él estaba presente al momento de la muerte de Esteban, uno de los diáconos de la iglesia en Jerusalén (6:5). Saulo guardó las ropas de los que lo apedrearon y consintió en su muerte (7:58; 8:1). Él testificó que Esteban, mientras era apedreado, invocaba y decía: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”, y además: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (7:59-60).
Saulo era un fariseo extremadamente celoso de la ley judaica y se consideraba irreprensible en cuanto a la justicia que hay en ella (Fil 3:5-6), por eso se convirtió en el principal perseguidor de la iglesia. Hechos 8:1b describe: “En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles”. Todos los cristianos de Jerusalén, excepto los 12 apóstoles, tuvieron que huir a las ciudades vecinas. Mientras tanto, Saulo “asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel” (v. 3).
Tras haber perseguido y prendido a varios cristianos en Jerusalén, “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén” (Hch 9:1-2).
Pero, cuando estaba camino a Damasco, se le apareció una luz fuerte, haciéndolo caer en tierra y dejándolo ciego. En medio de aquella luz, una voz le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (v. 4). En ese momento él ciertamente se dio cuenta de que Dios le hablaba y preguntaba: “¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (v. 5). Frente a eso, Saulo comprendió que, al perseguir a los cristianos, aquellos que invocaban el nombre del Señor Jesús, él también estaba persiguiendo al mismo Señor. Esa experiencia cambió su vida completamente.
En efecto, Dios quería usarlo, pero le dijo: “Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer”. Al llegar a Damasco, Saulo permaneció tres días ayunando y orando (vs. 9, 11). Entonces Ananías fue enviado por Dios para anunciarle a Saulo Su propósito (vs. 15-17). Finalmente, Saulo fue bautizado invocando el nombre del Señor (22:16). Saulo, que estaba ciego hasta ese momento, volvió a ver (v. 18). Tiempo después, comenzó a predicar osadamente el evangelio en todo lugar, convirtiéndose así en un importante instrumento en las manos de Dios. ¡Aleluya!
Tal como ocurrió con Saulo, Dios desea cambiar nuestra vida, renovar nuestra visión, prepararnos y enviarnos a predicar el evangelio del reino a todas las personas.
Punto Clave:
El Señor desea cambiar nuestra vida y renovar nuestra visión.
Pregunta:
¿Por qué motivo Dios tuvo que presentarse a Saulo de un modo tan intenso?

La Práctica De La Verdad
Semana 5 - La Verdad En El Ministerio De Pablo
Martes
Leer con oración:
Hch 9:20-29; Gá 1:17; 2:16; 3:2-3; 5:16, 25; 2 Co 12:1-4

“Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.”(2 Ti 2:24-26)
Dotados Con La Revelación Para Ser Útiles Al Señor
En el Nuevo Testamento vemos dos líneas ministeriales. La primera línea principal es identificada en el ministerio de los 12 apóstoles y está relacionada a las enseñanzas del Señor Jesús durante los tres años y medio que convivió con Sus discípulos. Ellos recibieron las palabras directamente del Señor Jesús, quien los instruía a medida que Le seguían, valiéndose de las circunstancias presentes para transmitirles lecciones. El llamamiento de Pablo dio origen a una segunda línea ministerial, basada en visiones y revelaciones que recibió sobre la economía neotestamentaria de Dios.
Conforme a lo que vimos en las semanas anteriores, Pablo no conoció al Señor personalmente, pues no fue uno de Sus discípulos. Al ser llamado por Dios, Pablo, quien era fariseo, sólo tenía conocimiento de las cosas del Antiguo Testamento, pues había sido instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley (Hch 22:3). Por ese motivo Dios necesitaba prepararlo y dotarlo con las verdades neotestamentarias, para que él estuviera apto para realizar Su obra.
Después de su conversión, Pablo fue a la región de Arabia (Gá 1:17). Creemosqueeneseperiodorecibiólasrevelacionesque direccionaron su ministerio (2 Co 12:1-4). Al ser arrebatado al tercer cielo, al paraíso de Dios, recibió directamente de Él las visiones y revelaciones de Su economía neotestamentaria.
El contenido de esas revelaciones fue registrado por Pablo en sus epístolas. Parte de ellas se encuentran en la Epístola a los Gálatas, una de las primeras que escribió, donde presentó una visión general de la economía neotestamentaria de Dios. En esa carta, él nos muestra que fuimos justificados por la fe en Cristo y en aquello que Cristo realizó por nosotros, y no por las obras de la ley (2:16). Por el oír con fe recibimos el Espíritu (3:2-3), y ahora debemos andar en el espíritu (5:16, 25) para así crecer en la vida de Dios y llegar a ser herederos de la promesa (3:29; 4:1-7).
Luego de eso, Pablo regresó a Damasco, donde predicó en las sinagogas (Hch 9:20). En esa primera instancia, por causa de su persuasión y elocuencia, muchos se volvieron sus discípulos, mientras que otros lo odiaban y querían matarlo (vs. 22-25). El Señor no deseaba que Pablo tuviera un discipulado, porque quería enviarlo a los gentiles con el fin de anunciarles el evangelio. Por ser aún inmaduro, Pablo se enfrascaba en muchas discusiones y contiendas, al intentar convencer a las personas de las cosas que les hablaba. En conclusión, la persecución de los judíos contra él lo forzó a huir de Damasco y posteriormente, a retirarse de Jerusalén e ir a Tarso (vs. 28-29).
Pablo fue preparado y dotado mediante las visiones y revelaciones de la economía neotestamentaria de Dios. Él había recibido la revelación más sublime y elevada de Dios. No obstante, aunque obtuvo el conocimiento de estas cosas, la vida de Dios todavía necesitaba crecer más en él. Gracias al Señor, poco antes de ser martirizado, él escribió: “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Ti 2:24).
Dios no nos llamó para discutir sobre las verdades con las personas, sino para practicarlas. Que esta sea nuestra realidad.
Punto Clave:
No discutir sobre las verdades, sino practicarlas.
Pregunta:
¿Por qué el Señor tuvo que revelar Su economía divina a Pablo?

La Práctica De La Verdad
Semana 5 - La Verdad En El Ministerio De Pablo
Miércoles
Leer con oración:
Hch 11:23-26, 29-30; 13:1-3; 15:1-5

“Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros (…) Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo.”(Hch 13:1-4a)
El Ambiente Adecuado Para Oír El Hablar Del Espíritu
Forzosamente, por el arreglo soberano de Dios, Pablo tuvo que permanecer durante un tiempo en Tarso, después de haber sido enviado allí por los hermanos de Jerusalén. No sabemos cuánto tiempo permaneció en esa ciudad, no obstante, creemos que él estaba siendo perfeccionado para la obra. Cuando surgió la iglesia en Antioquía, Bernabé fue enviado hasta allá por los hermanos que estaban en Jerusalén, y después de regocijarse con los hermanos de Antioquía y de exhortarlos a permanecer en el Señor, partió a Tarso a buscar a Pablo, y al encontrarlo, lo llevó a Antioquía (Hch 11:23-26).
Ellos permanecieron en aquella ciudad durante un año, sirviendo a los hermanos y predicando el evangelio a las personas. En ese tiempo, Pablo aún estaba aprendiendo con Bernabé a servir al Señor (vs. 29-30; 12:25). El capítulo 13 muestra que en la iglesia en Antioquía había un ambiente saludable, con profetas y maestros sirviendo al Señor con ayuno y oración, en una comunión íntima con Él (vs. 1-2). Por causa de ese ambiente positivo y lleno del Espíritu, creemos que Pablo creció en la vida de Dios, aprendiendo a vivir más en el espíritu y a confiar menos en sus razones. Allí, él también fue perfeccionado para la obra del ministerio, al aprender a coordinarse con los demás hermanos y a ser uno de los profetas y maestros en la iglesia.
Por estar en el espíritu, ellos pudieron discernir la voz del Espíritu Santo, que tuvo la libertad para decir: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (v. 2). El Señor los necesitaba para llevar el evangelio a los gentiles. Así, partieron en su primer viaje ministerial, en el que pasaron por muchos lugares y muchas situaciones peligrosas, como tempestades, olas y naufragios, pero el Señor los guardó.
En Gálatas 3:3 vemos cómo ellos realizaron la obra de Dios. Pablo y Bernabé conducían a las personas al Espíritu. Ellos predicaron el evangelio y llevaron a las personas a recibir el Espíritu por medio de invocar el nombre del Señor Jesús (1 Co 1:2; 12:3). Así, ellos predicaron el evangelio en Galacia y Asia Menor, y establecieron iglesias por donde pasaron.
Sin embargo, en Hechos 15:1 leemos: “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos”. Esos judaizantes de Jerusalén perturbaban y confundían el entendimiento de los nuevos creyentes, porque, al contrario de lo que Pablo y Bernabé les habían anunciado, enseñaban que no les bastaba a los gentiles creer en el Señor, razón por la que les imponían la circuncisión y el observar la ley mosaica como condición para ser salvos (v. 5).
Frente a esta situación, Pablo y Bernabé decidieron ir a Jerusalén, a fin de llevar el asunto ante los apóstoles y ancianos de la iglesia en aquella ciudad (v. 2). Después de dar testimonio acerca de todo lo que Dios había hecho por medio de ellos, provocando un gran debate entre todos, Pedro
tomó la palabra y les habló (vs. 7-11). Lamentablemente, en ese tiempo el apóstol Pedro ya casi no ejercía liderazgo en la iglesia en Jerusalén y pese a que habló con la sabiduría del Espíritu, sus palabras tuvieron poca repercusión. Además de eso, había muchas tradiciones y conceptos religiosos en aquel ambiente.
Esa situación nos revela cuán perjudicial son nuestros conceptos y tradiciones, pues nos impiden oír y discernir el hablar del Espíritu. Siempre debemos vaciar nuestro ser delante del Señor, en temor y oración, para poder entender Su llamado y no ser una piedra de tropiezo para la obra del Señor.
Punto Clave:
Vivir en el espíritu y servir en coordinación para oír el hablar del Espíritu.
Pregunta:
¿Por qué en Hechos 15 los líderes de la iglesia en Jerusalén no fueron convencidos por las palabras de Pedro?

La Práctica De La Verdad
Semana 5 - La Verdad En El Ministerio De Pablo
Jueves
Leer con oración:
Hch 15:33-35; 16:6-10; 19:1-12

“Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.”(Is 30:21)
Seguir Al Espíritu Nos Lleva A Hacer La Voluntad De Dios
Ayer vimos que los líderes de la iglesia en Jerusalén no le dieron mucha atención al discurso de Pedro. El parecer de Jacobo fue el que prevaleció (Hch 15:19-21). Luego de elaborar una carta de recomendaciones que sería leída en las iglesias de los gentiles, enviaron a dos hermanos, Judas y Silas, para acompañar a Bernabé y Pablo en su siguiente viaje.
Después de llevar la carta a la iglesia en Antioquía, Judas regresó a Jerusalén, pero Silas permaneció al lado de Pablo y Bernabé en Antioquía (vs. 33-35). La Biblia no menciona el motivo que llevó a Silas a permanecer allí, pero creemos que él percibió que la dirección del Espíritu estaba con Pablo.
Al prepararse para el segundo viaje, con el propósito de visitar a los hermanos por las ciudades por donde anunciaron el evangelio, Bernabé manifestó el deseo de llevar a Juan Marcos con ellos. Pablo, por su parte, se rehusó a llevarlo, y eso produjo tal desavenencia entre ellos que terminaron por separarse. Así, Bernabé se fue a Chipre, llevando a Marcos consigo, y Pablo, escogiendo a Silas, partió a visitar a las iglesias de Siria y Cilicia.
En ese viaje Pablo y Silas se dejaron guiar por el Señor, en todos los sentidos. Por estar sensibles a la dirección del Espíritu, además de querer predicar el evangelio en Asia, Misia y Bitinia, y luego de ser impedidos por el Espíritu, descendieron a Troas, donde esperaron que el Señor les mostrara el camino que debían seguir (16:6-Cool.
Aquella noche le sobrevino a Pablo una visión en la cual un varón macedonio le rogaba diciendo: “Pasa a Macedonia y ayúdanos” (v. 9). Y enseguida que Pablo tuvo esa visión, inmediatamente partieron a Macedonia, en obediencia a la dirección que el Espíritu les había mostrado. El Señor los bendijo de tal modo que, por donde pasaron, incluso frente a los sufrimientos y grandes tribulaciones, muchas personas creyeron en el evangelio y fueron salvas. ¡Alabado sea el Señor!
Sin embargo, cuando Pablo partió a su tercer viaje, la situación cambió. Silas, que estuvo con él durante todo el segundo viaje, ya no lo acompañó más. Al llegar a Éfeso, Pablo le predicó el evangelio a un grupo de personas que había recibido sólo el bautismo de Juan. Los bautizó, y luego una gran cantidad de personas creyó en el evangelio, por causa de las señales y milagros realizados por Pablo (Hch 19:1-8, 11-12).
Pese a que Pablo fue comisionado por Dios a predicar el evangelio a los gentiles, durante su permanencia en Éfeso, él también terminó dando mucho énfasis a las doctrinas y verdades espirituales, discursando en la escuela de Tiranno por dos años (vs. 9-10).
Efectivamente, Pablo había sido constituido con la revelación de la economía neotestamentaria, pero no era el deseo de Dios que eso fuera motivo de discusión o debates. Esas verdades debían promover la fe y ayudarlos a crecer en la vida de Dios.
Punto Clave:
Ser sensible a la voz del Espíritu nos revela el camino que debemos seguir.
Pregunta:
¿Por qué Silas no acompañó a Pablo en su tercer viaje?

La Práctica De La Verdad
Semana 5 - La Verdad En El Ministerio De Pablo
Viernes
Leer con oración:
Hch 21:23-31; 2 Ti 4:7-8; 2 Jn 3-4; 3 Jn 4

“Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros” (Fil 4:9). “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.”(3 Jn 4)
Conocer La Verdad Y Practicarla
Al final de su tercer viaje, Pablo insistió en ir a Jerusalén. Allí, tras ser subyugado por el ambiente religioso, terminó aceptando hacer un voto para probar que aún guardaba la ley de Moisés. Entonces Pablo junto con cuatro hombres que habían aceptado el voto, después de purificarse con ellos, entró en el templo, luego de concordar en cumplir los días de la purificación, hasta que se hiciera la ofrenda a favor de cada uno de ellos (Hch 21:23-26). Cuando ya estaban por cumplirse los siete días, él fue reconocido por los judíos de Asia, quienes al verlo, querían matarlo (vs. 27-31). Sin embargo, Pablo terminó siendo apresado, quedando impedido de proseguir con su ministerio de edificar las iglesias.
El Señor le preservó la vida y no permitió que fuera muerto en las manos de los judíos, pues aún necesitaba usarlo, puesto que Pablo todavía no había registrado muchas cosas relacionadas a las visiones y revelaciones que recibió. Mientras esperaba su juicio, en prisión domiciliaria en Roma, Pablo pudo concluir su ministerio, transmitiendo por medio de sus epístolas todo el contenido de la economía neotestamentaria que Dios le había mostrado en la región de Arabia.
Al final de su vida, después de haber complementado la revelación de Dios en sus cartas, dio testimonio de sí mismo, diciendo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti 4:7-Cool.
Como ya dijimos anteriormente, el Nuevo Testamento tiene dos líneas principales ministeriales. Una fue presentada por Pablo y la otra por los 12 apóstoles, especialmente Pedro y Juan. Al enfrentarnos con esas verdades, necesitamos tener una actitud equilibrada entre esas dos líneas ministeriales. Algunos estudiosos destacan sólo el ministerio del apóstol Pablo, por el hecho de ser el escritor de la mayoría de los libros del Nuevo Testamento (catorce en total). Aunque tales verdades son esenciales, no basta sólo conocerlas plenamente y transmitirlas.
Por medio de la revelación que hemos recibido, hoy nuestro enfoque es practicar las verdades. Por un lado, de hecho, necesitamos conocerlas y transmitirlas, pero aún necesitamos profundizar en ellas en el espíritu para practicarlas. Esta es la línea ministerial a la que damos más atención, pues esto es lo que alegra el corazón de nuestro Señor, conforme a lo que vemos en Segunda de Juan 4: “Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre”. Y además, en Tercera de Juan 3-4: “Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad”.
¡Alabado sea el Señor! Este es el encargo presentado por Juan: la práctica de la verdad, y mediante la misericordia y la gracia que el Señor nos ha dado, éste también es nuestro enfoque. ¡Aleluya!
Punto Clave:
Buscar el equilibrio entre conocer y practicar las verdades.
Pregunta:
¿Por qué razón conocer y transmitir las verdades no son suficientes para cumplir la voluntad de Dios?

La Práctica De La Verdad
Semana 5 - La Verdad En El Ministerio De Pablo
Sábado
Leer con oración:
Mt 13:11; Jn 21:18; 1 P 1:6-9, 22; 4:12

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”(1 P 1:22-23)
La Práctica De La Verdad En La Experiencia De Pedro
Gracias al Señor por el ministerio del apóstol Juan que, en su madurez, nos ayudó a percibir que no basta ser buenos conocedores de las verdades, pues necesitamos andar en la verdad. Esto significa que, en nuestro diario vivir, nuestras acciones y nuestra conducta deben expresar la verdad que recibimos; no debemos tomarla sólo como nuestro discurso.
Asimismo, las epístolas de Pedro nos ayudaron a percibir esto. Él comparó la necesidad de eliminar nuestras impurezas con la necesidad de que el oro pase por el fuego, siendo purificado por éste. En otras palabras, la manera de eliminar nuestro ego y salvar nuestra alma es por medio del fuego del Espíritu Santo.
Todos poseemos una vida del alma que busca ser independiente de Dios. En algunas personas ésta se presenta de una manera más impetuosa y enérgica que en otras. Podemos decir que Pedro es un representante ideal del ímpetu que tiene nuestra vida del alma, nuestro ego. Al considerar su historial, sus experiencias, así como también la transformación que el Espíritu operó en su vida, podemos aprender muchas lecciones.
Pedro tenía una vida del alma muy fuerte y, por cierto tiempo, pensó que las tribulaciones y sufrimientos por los cuales pasaba, serían capaces de eliminarla. De hecho, cuando pasamos por tribulaciones y sufrimientos y nos volvemos al Señor, nuestra vida del alma es amortecida por algún tiempo, pero luego vuelve a manifestarse. Aunque los sufrimientos pueden ayudarnos a volvernos al Señor, éstos no son suficientes para transformar nuestra alma.
Gracias al Señor, mediante el ministerio de Pedro en su madurez, comprendemos lo que el Espíritu quiso decir en Mateo 3:11, donde nos es revelado que el Señor Jesús nos bautizaría en Espíritu Santo y fuego. Al leer las palabras escritas por Pedro en sus epístolas, percibimos que por medio del fuego que mora en el Espíritu, nuestra alma puede ser purificada y salvada (1 P 1:6-9, 22). ¡Aleluya!
En este sentido, la experiencia de Pedro es un excelente modelo para nosotros. No debemos sorprendernos cuando somos probados por este fuego (4:12). Al contrario, cada vez que la vida del alma se manifieste, debemos volvernos al Espíritu, para que el fuego santificador que hay en Él nos purifique.
Este proceso de madurez por el que Pedro pasó, fue profetizado por el mismo Señor Jesús en Juan 21:18. En esa ocasión el Señor hizo mención a la inmadurez de Pedro, cuando dijo que, mientras Pedro era “joven”, andaba por donde quería. En secuencia, Él afirmó que, cuando Pedro se volviera “viejo”, es decir, madurara, él extendería sus manos y sería restringido y llevado por otros a donde no quería. Esto muestra que, a medida que avanzara en seguir al Señor, eliminaría su vida del alma por medio del fuego del Espíritu. De esa manera, él fue transformado y su alma purificada, volviéndose maduro en la vida divina.
Punto Clave:
Eliminar el ego y salvar el alma por medio del fuego del Espíritu.
Pregunta:
¿De qué modo el ministerio de Pedro nos ayuda a comprender la voluntad de Dios?





La Práctica De La Verdad
Semana 5 - La Verdad En El Ministerio De Pablo
Domingo
Leer con oración:
Mt 13:18-23

“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”(1 P 5:10-11)
La Plena Salvación De Dios
La parábola del sembrador es otra porción de la Palabra sobre la cual Pedro probablemente reflexionó mucho. Es posible que él haya aplicado a su vida la revelación contenida en esa parábola. En Mateo 13 el Señor Jesús describe tres tipos de suelos inadecuados, que tipifican tres condiciones negativas en las que el corazón del hombre se puede encontrar. El primer tipo es el suelo junto al camino, endurecido, en el cual la semilla no penetra; el segundo tipo es el suelo entre pedregales, donde hay poca tierra y, consecuentemente, poca agua, impidiendo que la semilla se desarrolle; el tercero es el suelo lleno de espinos, que crecen y ahogan la semilla.
Al considerar la experiencia de Pedro frente a la necesidad presentada por cada uno de esos suelos, podemos percibir que el Espíritu y el fuego son los elementos necesarios para que tales tipos de suelo se vuelvan adecuados y fructíferos. El suelo endurecido necesita aire, que representa al Espíritu, para ser aireado y ablandado. El suelo entre pedregales necesita que se le retiren las piedras para poder retener el agua, que también tipifica al Espíritu. El suelo con espinos necesita ser purificado por el fuego, para que ellos sean destruidos y la semilla pueda crecer libremente. De ese modo, cada uno de esos suelos puede ser una buena tierra, que produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno. Este es el resultado del trabajar del Espíritu Santo y del fuego en nuestra alma.
En la proporción en que somos sometidos a las pruebas, tenemos la oportunidad de usar el fuego purificador del Espíritu para eliminar las impurezas de nuestra alma, así como ocurre en el proceso de purificación del oro. Por eso Pedro dijo: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 P 1:6-7).
De este modo, mientras mayor sea la “temperatura” de las pruebas, mayor será la oportunidad de eliminar las impurezas de nuestra alma, no por causa del sufrimiento en sí, sino por la acción purificadora del fuego del Espíritu. Esta es la revelación que recibimos a través de la experiencia y del ministerio de Pedro. Es la manera de practicar la Palabra, experimentando el trabajar del Espíritu en nuestra alma, que consumará la salvación completa de todo nuestro ser tripartito. Esta es la plena salvación de Dios “preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 P 1:5).
El mero conocimiento de las verdades, por más elevado y profundo que sea, no basta para ser aprobados por el Señor cuando vuelva. Solamente por medio del operar del Espíritu en nosotros, en la proporción en que el fuego santificador nos purifica, podemos ser llenos de la vida de Dios y así ser aprobados por Él en aquel Día. Aquellos que permitan ser purificados por el Espíritu Santo y por el fuego serán aptos para reinar con Cristo en Su reino venidero, recibiendo alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.
Punto Clave:
Mientras mayores sean las pruebas, más serán las oportunidades de eliminar las impurezas de nuestra alma.
Pregunta:
¿De qué modo podemos practicar las verdades, siguiendo el modelo presentado por Pedro?
¡Jesús es el Señor!
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La Práctica De La Verdad Semana 5 -
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