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 LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO La Fe Semana 8

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hgo1939
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MensajeTema: LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO La Fe Semana 8    Dom Jun 09, 2013 8:25 pm

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 8 - Andar De Modo Digno Del Llamamiento
Lunes
Leer con oración:
Hch 9:1-25; 2 Co 12:2-3; Gá 1:16-18

“Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti.”(Hch 26:16)
El Llamamiento De Pablo
Pablo fue comisionado por el Señor para ser apóstol de los gentiles y Dios le dio la comisión de escribir la revelación de la economía neotestamentaria de Dios, recibida directamente del Señor (Ef 3:1-3a; Col 1:25; cfr. 2 Co 12:2-4).
Él, que antes se llamaba Saulo, era un perseguidor de la iglesia (Fil 3:6; 1 Ti 1:13) y, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, pidió cartas al sumo sacerdote para llevar presos a Jerusalén a algunos seguidores de Jesús (Hch 9:1-2, 13-14). Aun estando en el camino a Damasco, vino una luz del cielo que brilló a su alrededor (v. 3) y él oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (v. 4). A su entender, él sólo perseguía a los judíos que invocaban el nombre de Jesús, pero allí comprendió que perseguía al mismo Señor, cuando le preguntó: “¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (v. 5). El Señor es uno con los que Lo invocan.
Luego, el Señor le dijo que entrara en la ciudad de Damasco, donde se le diría lo que debía hacer (vs. 6, Cool. En Damasco, había un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor le mandó ir hasta Saulo y bautizarlo, pues éste sería un instrumento escogido para llevar Su nombre en presencia de los gentiles y reyes (v. 15). Ananías obedeció y Saulo fue bautizado invocando el nombre del Señor (22:16). Después del bautismo, Pablo comenzó a predicar al Señor en las sinagogas de Damasco (9:19-22).
Después de eso, pablo se fue a Arabia, donde recibió la revelación de la economía de Dios, sobre la cual escribiría más adelante en sus epístolas (Gá 1:16-18).
Punto Clave:
Ministro y testigo.
Pregunta:
¿Cómo fue el llamamiento de Pablo y cómo fue el suyo?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 8 - Andar De Modo Digno Del Llamamiento
Martes
Leer con oración:
Mt 11:2-3; 14:6-12; Lc 3:21-23; Jn 1:35-37; 3:28

“Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestroMaestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. ”(Mt 23:Cool
El Discipulado De Juan El Bautista
Tras recibir la revelación de la economía neotestamentaria de Dios, Pablo volvió a Damasco, donde predicaba el evangelio con osadía y se fortalecía cada vez más. Entonces los judíos planearon matarlo, y sus discípulos lo ayudaron a huir en una canasta. Así, su discipulado se disolvió (Hch 9:20-22, 25). Gracias al Señor, podemos aprender de la experiencia de los demás. Sólo debemos ser discípulos del Señor Jesús y de nadie más (cfr. Mt 23:8, 10). Es cierto que hay hermanos que nos ayudan y nos lideran, pero no son nuestros maestros ni señores.
Hay otro ejemplo de alguien que tenía sus propios discípulos: Juan el Bautista (cfr. Jn 1:35). A Juan le fue encargado ser el precursor del Señor Jesús y allanar Su camino (Lc 3:1-6). Él mismo estaba completamente claro y plenamente convencido de que había sido enviado para eso (Jn 3:28; Mt 3:14). No obstante, después de haberlo bautizado, Juan debía cesar su ministerio y seguir al Señor. En cierta ocasión, cuando el mismo Juan declaró: “He aquí el Cordero de Dios”, dos de sus discípulos siguieron a Jesús (Jn 1:35-37). Juan y los que estaban con él debieron haber hecho lo mismo, pero no fue así.
Cuando el Señor comenzó a predicar y a bautizar a las personas (Jn 3:22), los discípulos de Juan se molestaron. Esa situación persistió, al punto de provocar comentarios de comparación entre los dos (v. 26; 4:1-3). Más tarde, cuando el Señor sufrió la oposición de los fariseos, los discípulos de Juan el Bautista se unieron a ellos, diciendo: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?” (Mt 9:14).
Luego de un tiempo, Juan fue encarcelado por Herodes (14:3-4), y estando en la cárcel, les pidió a sus discípulos que le preguntaran al Señor Jesús: “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?” (11:2-3). Juan ciertamente sabía que el Señor era el Cristo, pues él mismo había testificado eso varias veces. El hecho de haber mandado a sus discípulos a cuestionar al Señor era, en realidad, una manera de decirle: “Señor, yo soy Tu precursor y estoy en la prisión: Tu deberías hacer algo para salvarme”. El Señor Jesús no respondió si era el Mesías o no; sólo le dijo a los discípulos de Juan: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis (…) y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí” (vs. 4-6). La obra que el Señor Jesús hizo en la tierra comprobaba que Él era el Mesías.
Cuando Herodes celebraba su cumpleaños, la hija de Herodías danzó delante de todos y le agradó. Por eso él le prometió, con juramento, que le daría lo que ella le pidiera. Instigada por su madre, ella pidió la cabeza de Juan el Bautista. El rey se entristeció pero, por causa del juramento y de los invitados, accedió a la petición. Juan fue decapitado, su cabeza fue traída en un plato y dada a la joven, quien se la llevó a su madre. Los discípulos de Juan llevaron su cuerpo y lo sepultaron (14:6-12), y ese fue el fin de Juan el Bautista. Que esto nos sirva de lección para que no intentemos tener nuestros propios discípulos, compitiendo con la obra del Señor.
Punto Clave:
¡Somos discípulos del Señor!
Pregunta:
¿Qué lecciones aprendemos con el discipulado de Pablo y el de Juan el Bautista?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 8 - Andar De Modo Digno Del Llamamiento
Miércoles
Leer con oración:
Hch 9:28-29;11:22-26; 13:1-2; 15:1-32; 19:21; 21:4, 10-12

“Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.”(1 Co 3:10)
Las Victorias Y Los Fracasos Del Ministerio Edificador De Pablo
Cuando huyó de Damasco por causa de la persecución de los judíos, Pablo subió a Jerusalén (Hch 9:28-29) y después volvió a Tarso, su tierra natal (v. 30). Más tarde, Bernabé fue enviado de Jerusalén a Antioquía y lo llevó consigo, a fin de servir en la iglesia (11:22-26). En Antioquía, Pablo se convirtió en uno de los profetas y maestros (13:1), y el Espíritu Santo lo llamó a la obra (v. 2).
El primer viaje ministerial de Pablo con Bernabé fue un éxito. Ellos predicaron el evangelio en la región de Galacia y levantaron iglesias como Derbe, Listra e Iconio. Por lo que Pablo escribió a los gálatas, podemos inferir que las personas, al oír la palabra del Señor, invocaban Su nombre y eran introducidas en el Espíritu (Gá 3:2-3). Al volver a Antioquía, supieron que algunos individuos provenientes de Judea enseñaban que, si los creyentes gentiles no se circuncidaban según la ley de Moisés, no podrían ser salvos (Hch 15:1). De ese modo, Pablo y Bernabé, junto con otros, fueron a Jerusalén para tratar el asunto (vs. 2-32).
Luego, antes de salir para otro viaje, hubo un desacuerdo entre Pablo y Bernabé por causa de Juan Marcos, al punto de que ellos se separaron. Pablo, en compañía de Silas, partió a su segundo viaje ministerial, que estuvo marcado por la clara dirección del Espíritu y la absoluta obediencia de Pablo (16:6-10). En ese viaje, las puertas del evangelio se abrieron en Europa, en ciudades como Filipos, Tesalónica y Corinto. Cuando concluyeron el viaje, al llegar a Cesarea, Pablo subió a Jerusalén, saludó a la iglesia y fue a Antioquía (18:22).
Poco tiempo después, él partió a su tercer viaje (v. 23). No obstante, en esa oportunidad, Silas no lo acompañó. Pablo fue a Éfeso y permaneció ahí mucho tiempo. Después decidió ir a Jerusalén, pasando por Macedonia y Acaya. En el camino, él hizo colectas de ofrendas para los santos de Judea. Pero, por donde él pasaba, los hermanos le “decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén” (Hch 21:4; cfr. vs. 10-12). Él no necesitaba ir personalmente, pero no oyó a nadie (v. 13). Los hermanos, resignados, dijeron: “Hágase la voluntad del Señor” (v. 14). Nuestra obstinación y voluntad propia pueden causar consecuencias negativas. Y el apóstol Pablo no fue la excepción.
Una vez estando en Jerusalén, Pablo fue subyugado por la atmósfera religiosa de la ciudad que tanto influenciaba a la iglesia allí, y aceptó tomar el voto (Hch 21:15-26). Si no hubiera sido por la intervención soberana del Señor, Pablo habría vuelto a las prácticas del judaísmo. Dios tuvo misericordia de él y no permitió que eso sucediera. Pablo fue apresado y después de ser transferido a Roma a la prisión domiciliaria, pudo ejecutar su ministerio epistolar para completar la revelación de la economía neotestamentaria de Dios. ¡Gracias al Señor!
Punto Clave:
¡Es mejor obedecer!
Pregunta:
¿De qué forma la voluntad del Señor fue hecha al final de la vida de Pablo?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 8 - Andar De Modo Digno Del Llamamiento
Jueves
Leer con oración:
Ef 1,2

“Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.”(Ef 2:1)
El Dispensar Del Dios Triuno Y Los Elementos Constituyentes De La Iglesia
Al final de su ministerio edificador, Pablo fue puesto en la prisión domiciliaria en Roma y desde allí escribió varias cartas para completar la revelación que recibió de la economía neotestamentaria de Dios. Efesios fue uno de los primeros libros que él escribió en esa etapa de su vida. Como vimos, esa epístola habla del dispensar del Dios Triuno.
El capítulo uno describe ese dispensar, partiendo del punto de vista de los cielos, desde la eternidad pasada. Los versículos 3-5 hablan del dispensar del Padre, que es escogernos antes de la fundación del mundo y predestinarnos para la filiación (lit.). Los versículos 6-12 describen el dispensar del Hijo, que es la redención por Su sangre, la remisión de los pecados y el hecho de que Él, en el cumplimiento de los tiempos, encabece todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra. En los versículos 13-14, tenemos el dispensar del Espíritu Santo, que es las arras de nuestra herencia, por medio de sellarnos siempre que cumplimos Su voluntad.
Este capítulo muestra además la oración de Pablo por nosotros, para que Dios Padre nos conceda espíritu de sabiduría y de revelación, a fin de que conozcamos la esperanza de nuestro llamamiento, la riqueza de la gloria de la herencia divina en los santos y la suprema grandeza del poder divino de Dios en Cristo. Dios puso todas las cosas debajo de los pies de Cristo y, “sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (vs. 15-23).
La iglesia es el Cuerpo de Cristo y Su plenitud, aunque en el capítulo dos vemos que la iglesia está compuesta por nosotros, personas que antes estaban muertas en delitos y pecados, que andaban siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos. Además, éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios nos concedió Su rica misericordia, y por causa de Su gran amor para con nosotros, nos dio vida juntamente con Cristo, nos salvó por la gracia, nos resucitó con Cristo y nos hizo sentar en lugares celestiales (vs. 1-7). Por medio de Su maravilloso trabajar en nosotros, y por la riqueza de Su gracia, la iglesia finalmente será Su obra maestra (v. 10).
Efesios 2 muestra también que en la cruz el Señor puso fin a la separación que había entre judíos y gentiles, por lo que podemos ser ahora un nuevo hombre, sin distinción de razas, culturas o clases. Igualmente, llegamos a ser la familia de Dios y un edificio espiritual para Su morada (vs. 8-22). ¡Aleluya por esta maravillosa epístola!
Punto Clave:
Amor y misericordia.
Pregunta:
¿Cuál es el contraste entre los capítulos uno y dos de Efesios?


LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 8 - Andar De Modo Digno Del Llamamiento
Viernes
Leer con oración:
Ef 3

“Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”(Ef 3:17-19)
El Inmensurable Amor De Cristo
Efesios 3 nos muestra otra oración del apóstol Pablo: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura” (vs. 14-18).
Esa oración es para que conozcamos el ilimitado amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, y disfrutemos sus medidas inmensurables: anchura, longitud, profundidad y altura (vs. 17-18). ¿Quién puede decir cuál es la extensión de la anchura? ¿Quién puede afirmar cuál es la dimensión de la longitud? ¿O la medida de la profundidad y la proporción de la altura? Por eso el amor de Cristo excede todo conocimiento (v. 19).
¡Gracias al Señor! Aunque Su amor es inmensurable y excede a todo conocimiento, solamente podemos disfrutarlo con todos los hermanos (v. 18). Y no sólo eso, podemos ser llenos de toda la plenitud de Dios (v. 19). En el versículo 20, leemos: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”. Aunque no logramos pedir todo lo que el Señor tiene para nosotros, ni somos capaces de pensar en todo lo que Él nos quiere dispensar, Él es poderoso para hacer infinitamente más.
Podemos ver que las bendiciones que disfrutamos por medio del dispensar de Dios a nosotros, tales como la elección y la predestinación del Padre, la redención y el encabezamiento del Hijo y el sellar y las arras del Espíritu, mencionados en el capítulo uno, llegan a ser nuestra experiencia mediante el amor en el capítulo tres. Igualmente, la salvación descrita en el capítulo dos tiene como objetivo que conozcamos, experimentemos y disfrutemos ese ilimitado amor mencionado en el capítulo tres, hasta que seamos llenos completamente de la plenitud de Dios. No éramos dignos de Su amor, pero Él quiso dárnoslo a nosotros. Este es el amor que debemos vivir en la iglesia. Individualmente, jamás podremos conocerlo o probarlo, pero con todos los santos este amor es nuestra porción. ¡Aleluya!
Punto Clave:
El amor de Cristo excede a todo conocimiento.
Pregunta:
¿Dónde podemos disfrutar del inmensurable amor de Cristo Jesús?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 8 - Andar De Modo Digno Del Llamamiento
Sábado
Leer con oración:
Ef 4-5

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros (Ef 5:1-2a). Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.”(Ef 5:Cool
Los Siete “Unos” Y Los Cinco Tipos De Andar
En Efesios 4, Pablo ruega que andemos como es digno de nuestro llamamiento, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándonos los unos a los otros en amor, y solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (vs. 1-3). Esta es una de las palabras más concretas, en la Biblia, sobre cómo debe ser el andar de un cristiano.
Los versículos 4-6 nos muestran los siete “unos”, es decir, los siete factores de unidad entre los cristianos: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. Todo está en estos siete “unos”. Somos un solo Cuerpo en Cristo; recibimos un sólo Espíritu cuando creímos en Él; hoy tenemos una sola esperanza, la esperanza de nuestro llamamiento, es decir, alcanzar la plena filiación; Él es nuestro único Señor; hay una sola Fe – “la Fe”, el contenido de la economía neotestamentaria de Dios – y todos fuimos bautizados en un solo Cuerpo (1 Co 12:13); finalmente, todos tenemos un solo Dios, que es el Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. ¡Gracias al Señor!
Asimismo, Efesios 4 nos habla sobre andar en la gracia: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados (…) pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo” (vs. 1, 7). El Señor nos hace vivir la vida de la iglesia, donde Él nos concede apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, a fin de perfeccionarnos para la obra del ministerio, la edificación del Cuerpo de Cristo (vs. 11-13). Pablo, en la misma epístola, habla además sobre andar en la verdad: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (v. 17). No andar en la vanidad se contrapone a andar en la verdad, en la realidad.
Luego, en el capítulo cinco, Pablo habla de que debemos andar en el amor (v. 2) y en la luz (v. Cool. Finalmente, él nos habla que debemos andar en el espíritu (vs. 15-17). Cuando andamos en el espíritu, es como si estuviéramos “embriagados”, es decir, llenos del Espíritu. ¡Aleluya! En estos versículos vemos que el modo de llenarnos del Espíritu es hablar entre nosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales, y alabar de corazón al Señor (vs. 18-19). No sólo debemos cantar los himnos, sino también hablarlos entre nosotros. En la letra de los himnos está su contenido, con el cual podemos recibir el Espíritu. Necesitamos hablar más los himnos y cánticos espirituales, a fin de llenarnos del Espíritu.
Punto Clave:
Andar en el espíritu.
Pregunta:
¿Cuáles son los cinco tipos de andar mencionados por Pablo en Efesios 4-5?

LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO
La Fe
Semana 8 - Andar De Modo Digno Del Llamamiento
Domingo
Leer con oración:
Hch 28:30-31; Ef 4:1-3

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”(Ef 5:15-16)
El Resumen De Efesios 1-5
El libro de Efesios es muy importante para el vivir de la iglesia. Los tres primeros capítulos hablan sobre la obra del Señor en nosotros. El capítulo uno habla del Dios Triuno dispensándose a nosotros. El dos revela quiénes son los que recibieron ese dispensar y cuál era su condición inicial, es decir, muertos en delitos y pecados. Efesios 3 nos muestra que, juntamente con todos los demás que recibieron tal dispensar, podemos comprender la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.
A partir del capítulo cuatro, tenemos un cuadro de nuestro vivir diario, de cómo podemos tener un andar digno de nuestro llamamiento. Desde Efesios 4, hasta el 6, Pablo nos muestra cómo debe ser la vida de la iglesia, a la luz de los cinco tipos de andares: primero, debemos andar en la gracia, pues fuimos salvos por gracia. Segundo, necesitamos andar en la verdad, puesto que fuimos salvos de la vanidad en la que estábamos en el mundo. Tercero, como hijos amados, debemos andar en amor. Cuarto, somos hijos de luz, por tanto debemos andar en la luz. Y, finalmente, no debemos embriagarnos con vino, sino andar en el espíritu.
El libro de Efesios sólo pudo ser escrito cuando Pablo llegó a Roma, mientras esperaba su juicio. Allí él alquiló una casa y, lejos de la oposición y persecución de los judaizantes y libre de los peligros de los viajes, tuvo la paz y el tiempo necesarios para escribir esa maravillosa epístola (Hch 28:30).
Ciertamente él esperaba que con esa carta la situación de la iglesia en Éfeso se volviera normal, pero por su primera carta a Timoteo, podemos ver que eso no ocurrió. Algunos de la iglesia en Éfeso prefirieron ocuparse de las fábulas y genealogías interminables, que promueven discusiones, y no el dispensar de Dios en la fe (1 Ti 1:3 – lit.). De cualquier modo, él pudo registrar esas palabras para nosotros, y hoy, gracias al Señor, este libro está abierto y puede ser practicado.
Conforme a la historia de la iglesia, el apóstol Juan, en su madurez, se fue a vivir a Éfeso, tras el exilio en la isla de Patmos. De entre tantas ciudades, él fue a servir justamente en la iglesia que recibió años antes ese precioso libro, que comprende el dispensar de toda la bendición espiritual en los lugares celestiales desde la eternidad pasada y llega a los cinco tipos de andar que debemos tener en el diario vivir de la vida de la iglesia. Aunque éramos tan inútiles, sin Cristo, sin esperanza y sin Dios en el mundo, ahora, en Cristo Jesús, fuimos hechos cercanos por Su sangre y llegamos a ser materiales constituyentes de la iglesia. Hoy Él es nuestra paz. Fuimos alcanzados por la misericordia divina, por causa del gran amor que Dios tuvo por nosotros. Él nos salvó y nos dio vida. Ahora está trabajando en nosotros con Su rica gracia y llevándonos a experimentar con todos los santos Su inmensurable amor. ¡Aleluya!
Punto Clave:
Recibir el dispensar de Dios para vivir la vida de la iglesia.
Pregunta:
¿Cuán rico es el libro de Efesios para usted?
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LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO La Fe Semana 8
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