PRIMERO LA VIDA LUEGO LAS DOCTRINAS
Nuestro servicio en el Cuerpo de Cristo se basa en el conocimiento que tengamos de Cristo. Este conocimiento proviene de nuestra experiencia de vida, no de las doctrinas. Dios primeramente nos da vida y luego las doctrinas. La vida viene primero, y las doctrinas después. La Biblia nos muestra que Abraham hizo una contribución especial al Cuerpo en lo relacionado con la fe. Esto no provino de una enseñanza acerca de la fe, ni de comunicarle una doctrina a otros. Provino de las experiencias en las que Abraham aprendió a confiar en Dios. Lo que fue forjando en él por el fuego de las aflicciones, fue finalmente ministrado por medio de él para el beneficio de todo el Cuerpo. Primero tenemos la vida y la lección de la fe, y después la doctrina de la fe. ¿Cómo pudo llegar a ser apto Martín Lutero para enseñar a la iglesia en cuanto a la verdad de que “el justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4)? El no llegó a ser apto por haber estudiado la Biblia diligentemente como un libro de texto para después comunicar el conocimiento recibido, sino que llegó a estar calificado por haber pasado por muchos sufrimientos y aflicciones. Cuando sus rodillas estaban heridas de tanto arrodillarse y cuando su esperanza de ser justo había desaparecido, el Señor le reveló de una manera viviente que el hombre es justificado por la fe. Después de tener esta experiencia, él recibió la doctrina de la justificación por la fe. La doctrina es necesaria, pero la doctrina debe llegar después de la experiencia, no debe precederla. Primero debe venir la vida, y luego debe seguir la doctrina. Primero debe estar la experiencia, y luego debe venir la enseñanza. El orden del Nuevo Testamento es, en primer lugar los evangelios (hechos), y luego las epístolas (doctrinas). Primero tenemos la vida de Cristo, y después tenemos Sus enseñanzas. No debemos pasarnos todo el tiempo estudiando, analizando e investigando una doctrina; éstas son obras de paja y se desharán cuando venga la prueba. Lo único que tiene utilidad es lo que Dios ha forjado en nosotros, y solamente esto puede abastecer a otros. La única forma de comunicarnos con otros de una manera viviente es transmitir aquello que hemos aprendido por experiencia. La disciplina, los sufrimientos y las pruebas son los medios que Dios utiliza para forjar la palabra en nosotros a fin de que tengamos algo que suministrar al Cuerpo. Si deseamos ser ministros que edifiquen el Cuerpo de Cristo, no debemos huir de ninguna prueba, disciplina ni quebrantamiento.
Watchman Nee
“El misterio de Cristo” Publicado por: Living Stream Ministry
Ningún verdadero siervo del Señor debe permitir que sus pensamientos y emociones actúen independientemente. Cuando su hombre interior requiera liberación, el hombre exterior deberá proporcionarle un canal por el cual el espíritu pueda salir y llegar a otros. Si no hemos aprendido esta lección, nuestra efectividad en la obra del Señor será muy limitada.
“Señor, por el bien de la iglesia, por el avance del evangelio, para que Tu tengas libertad de actuar y para que yo mismo pueda avanzar espiritualmente, me entrego a Ti total e incondicionalmente. Señor, con gusto y humildemente me pongo en Tus manos. Estoy dispuesto a que te expreses libremente por medio de mí”.
“Señor, doblega a la iglesia para que salves al mundo” Evan Roberts
¡Jesús es el Señor! - Jesus is Lord - Jesus ist der Herr - Yeshua adonai - Gesù è il Signore - Jésus est Seigneur - Ιησους ειναι ο Λορδος - Иисус – Господь - يسوع هو الرب - 耶稣是主 - 主イエスは - Jesus é o Senhor - Jesus är Herre
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